lunes, 2 de junio de 2008

Sensibles...

Que tire la primera piedra aquella persona que no ha tenido días “sensibles”, aquellos días en que con solo decirte feo/a rompes en llanto, aquellos días en los que por una absurda razón comienzas a recordar todo lo malo que te ha sucedido alguna vez, y mientras mas antiguo es el recuerdo parece que mas duele, porque ya no es el daño el que te duele, sino todo lo que sufriste en esa época.
Esos días sensibles, son una manera de limpieza, el alma es la que llora, el alma es la que quiere expresarse y lo hace a través de lagrimas, lagrimas nuevas, lagrimas antiguas, lagrimas repetidas y otras futuras. En días así, se llora por todo por lo que fue, lo que es y lo que será. Mientras mas se piensa mas se acongoja, mientras mas recuerdos se tiene mas se solloza, mientras mas mi alma gime mas lloro.
Pero como siempre lo he sostenido, que el ser humano le gusta sufrir, uno recurre a más momentos tristes para que esa sensación de pena perdure. Piensas en el/la que te dejo, en los/las que fueron y lo mas pequeño que te ocurrió recientemente se trasforma por unos segundos en una cosa gravísima y se sufre por eso y se llora por eso. Luego de esto, al día siguiente, cuando ya todo a pasado y ya existe el solo el recuerdo del llanto sensible, piensas en lo que hiciste. En las razones de tu llanto y te das cuenta que todo fue un gran alboroto sin mucho sentido, sin pies ni cabezas y solo el culpable de aquello es el “día sensible”. Aunque debo confesar que conozco de algunas que culpan al clima, por este hecho.
El problema de esto no radica aquí, porque si fuese solo por llorar, por limpiar el alma, por sanar o renacer viejas heridas, no habría ningún problema. Pero todo acto tiene consecuencias. Al día siguiente, los ojos nos delatan, por lo menos yo, despierto con los ojos como sapos, una cosa gigantesca, hinchadísimos. Entonces aquí tu llanto sanatorio se convierte en una noticia pública, porque todo aquel que te conoce o ubica sabe que lloraste y ellos con la mejor intención te preguntan ¿Estuviste llorando? ¡Como si la respuesta no fuera obvia!, ¡Como si ellos nunca han andado así!, y por mas que uno mienta igual te descubren. Noo responde uno es que tengo mucho sueño… pero eso nunca resulta y al final hay que terminar confesando que se lloro y mas encima solo por llorar, solo por tonteras, solo por recuerdos, solo porque era el alma la que quería un respiro.
Hoy confesare, que hoy será ese día descrito por mí. Día en que se acercara la gente a preguntar si llore, porque ahora ando “sensible” y solo lloro, y lloro por tonteras. Lloro por llorar. Lloro por ti y por lo que nunca fue, lloro porque la magia se acabó.