jueves, 3 de abril de 2008

Sexo en la ciudad...

No hay nada más estimulante y gratificante que tener sexo en lugares públicos, donde además de la emoción en si que posee el sexo, se le agrega la adrenalina de nos da lo prohibido. El hecho que nos vaya a encontrar alguien, a sorprender en pleno acto, a descubrir. Omitiendo todo lo que corresponde a la moral y las buenas costumbres, nos fundimos en lo carnal del sexo, en calles, callejones, estacionamientos, en el auto, etc. Cualquier lugar que no sea la clásica cama sirve para crear esta atmósfera especial que el sexo en la ciudad nos puede entregar.
Hay quienes este simple acontecimiento podría hacerlos erizar en cólera, pero esas personas no saben lo que se pierden. Ya que por siempre lo prohibido, a nosotros como seres “pensantes”nos llama la atención y que más prohibido, que más lúgubre, que más pavoroso, que más antimoral que el sexo en un lugar público. Aunque esto no es culpa de ellos, si es que crecieron con el Manual de Carreño como lectura complementaria la Biblia (debo mencionar que yo leí el manual de Carreño y se pueden rescatar muchos tips, que ha varios de los que conozco podría servirles).
Sé de aquellos que hasta un cine ha servido para saciar sus deseos sexuales, pero en lo personal eso para mí es exponerse demasiado, pero... una calle, un estacionamiento, el auto ¿Por qué no?.
Porqué negarse a disfrutar de cosas nuevas, de lo prohibido, de lo vetado. Mientras esto no se transforme en adicción, esta todo bien. El sexo en la ciudad te hará reencantarte, te dará la emoción necesaria que andabas buscando, te estimulara hasta mas no poder. Hay quienes dicen que en el amor y en la guerra todo vale, yo a esa frase le agregaría que en el sexo también... todo vale.

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