Tres palabras que esta noche resuenan en mi cabeza, lo que no hice, lo que no dije y porque lo hice...
Mas de alguno pensara que es de tontos arrepentirse, ver el pasado en función de lo que fue y no de lo que será, pero que se hace? que otra cosa se piensa? si se siente que fue uno el que esta vez metió las patas a fondo. Si no hubiese hecho esto? si no se hubiese dicho aquello? si en aquella ocasión podría haber pensado dos veces antes de actuar.
Los impulsivos como yo nos suele suceder aquello y ya nada se puede hacer cuando se sabe que es tarde. Cuando tuviste un ser lleno de luz a tu lado que te guio por un camino de oscuridad y por mucho jugar a apagar y prender la luz, esta al parecer se quemo. Es como cuando te dicen no juegues con fuego porque te vas a quemar, pero te crees tan superhéroe que piensas que el fuego no fue hecho para que te quemes tu, que se quemen los tontos decía yo. Hasta que finalmente me queme y al parecer mi ampolleta no era de aquellas que gastan poca energía, porque se apago sin mas, si tenerlo previsto, sin siguiera pensarlo mucho, dejo de dar su luz de un momento para otro.
Ahora ya es tarde para pensar en los errores que se cometieron, ahora es momento de pensar en lo que vendrá. Pero se que tu me entiendes y sabes dentro de ti que es inevitable pensar en el podría, habría y debería. No lo niego, seguiré pegado en esas tres palabras por un bueno rato, porque cuando la luz se apaga rápidamente sin esperarlo, no se entienden bien las razones.
Si esa ampolleta volviera a renacer y yo sin darme cuenta volviera a iluminar mi vida, ya no jugaría con el constante prender y apagar, porque las lecciones se aprender una sola vez y de los errores se aprende.
Es que por mas que alguien te diga no hagas eso, no hagas eso, uno lo hace igual, pero cuando estas quemado es cuando piensas que tenían razón, no debía hacerlo, pero ya estas quemado, ya es tarde.
Una vez alguien me dijo que las relaciones humanas eran como un queso, que cada pelea era una rayada a ese queso y hay que evitar rayar el queso para que este no pierda su forma y su sabor, porque por mucho uso el queso finalmente pierde su gracia.
Tal vez hoy nadie entienda lo que escribo, tal no me supe expresar hoy, tal vez jugué demasiado con la luz y por eso se apago, tal vez el mundo seria distinto si uno aprendiera a perdonar. Esto del perdón del mundo no solo se debe quedar en palabras bonitas, hay que dar el primer paso para llegar a perdonar, si yo quiero aprender a perdonar y tu quieres aprender a perdonar ya somos dos y así iremos sumando gente hasta que el perdón ya sea universal.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario