sábado, 16 de agosto de 2008

Tiempo, tiempo, tiempo...

Estos últimos días no saben como he odiado esa palabra, dale tiempo, necesito tiempo, el tiempo todo lo aclara, etc… No saben como odio al señor tiempo, si lo tuviese ahora en mis manos, es que lo ahorco, de un dos por tres, lo dejo sin respiración y que se muera ya.
Tiempo, tiempo, como se puede combatir contra algo inevitable. Sabes que es lo que ocurre con ello, que el tiempo es una de las pocas cosas que no podemos controlar, es algo que existe lo queramos o no, es algo que funciona independiente de nuestro deseo, el tiempo corre y no se puede detener, y eso asusta. Cuando uno tiene frente algo que no se puedes controlar, te asusta, y a mi ello me da ansiedad. Los ansiosos como yo le tememos al tiempo, a la espera, a esperar, que mas daría yo por cerrar los ojos un segundo y abrirlos y que hubiese corrido ya mucho tiempo, pero no es así, esta vez no es así…
Te has dado cuenta que mientras más deseas que las horas pasan luego mas se demora, mientras más miras es el reloj, los segundos corren más lentos, como si de una u otra forma se estuvieran burlando de ti, como si te estuviesen diciendo: “jajaja, aunque tu lo quieras yo me muevo a mi velocidad propia y tu no me puedes atrasar ni adelanta jajaja…” y que se saca en limpio con ello? Nada, absolutamente nada, solo nos queda esperar. Esto es igual como esperar un llamado, miras y miras el teléfono y no suena nunca, u otro ejemplo, mientras manejas y la fila de al lado siempre es la que avanza mas rápido.
Bueno solución a esto? NADA y por Dios que desearía tener esa respuesta, pero no existe es solo hacer un trabajo interno y aprender que cada cosa ocurrirá cuando tenga que ocurrí y no cuándo yo quieras que ocurra…

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